30 noviembre 2025

" La cara oculta" del Rapitán

Quedando para el recuerdo un día de cielo azul y montañas blancas, ya lo dice el refranero: “lo bueno dura poco en la casa del pobre”. Así se viene un domingo de cielos tristes con lluvia a ratos si y a ratos también, a lo que la lógica diría que mejor sofá y ver el mundo por la ventana.. pero aquí eso no se aplica.

Sin prisa ni pausa empiezo el día, con destino indefinido para variar. Mientras uno toma algo caliente baraja opciones mañaneras, cercanas al valle, a poder ser lejos de la nieve y.. al final me da por ir al lado no civilizado de Rapitán. En menos que canta un gallo y bajo fina lluvia justo a punto de llegar a Jaca, echo el freno a los pies de la vertiente N de esta pequeña montaña Jaquesa. Como el día invita a poco y se intuye que el barro va a abundar, no veo por los alrededores ni un alma pero uno no duda en salir a pasarlo bien. A cubierto me preparo para lo que cae y calzando zapatillas, una vez más AL LÍO 😋.

Empezando por lo difícil aunque después vi que había opción facil y MAS SEGURA que es cruzar
las vías del canfranero, ahi mismo engancho la senda del Bco. Salado …
… la cual cruzo de seguido junto a una ruinosa caseta y me
adentro en el reino del “chocolate”, a la vez que dejo para
luego la directa N de Rapitán. Avanzando por el pinar
 sin perdida y sumando desnivel sin casi notarlo …
… a tramos deslizando por el barro y otros
 por los resquicios de las primeras nieves …
… el camino “desaparece” y cae junto a las mismas aguas.
 Haciendo barranquismo a la inversa y siguiendo
algunos hitos por el gélido y descascarillado cauce …
… termino por salir al cordal E de Rapitán, uniéndome al sendero de Ipás.
Montado sobre el amplio lomo, continuo para arriba sin
 pausa por el claro sendero en la más absoluta soledad,
siendo engullido por las nubes bajas y la vegetación …
… hasta que me planto en el Alto de Rapitán,
 junto a su antiguo fuerte y como esperaba..
con poco que agradar a la vista esta vez.

Ante el panorama que hay, paso casi de largo la cima y encaro de vuelta
al pie de monte, asomándome a la vertiente Norte. Tirando cuesta abajo
por la directa del tendido eléctrico, me reencuentro con el barranco y
zanjó una buena mañanera otoñal con lluvia, barro y parajes recónditos .
Ós